Y si esa tela invisible que nos une se rajara, se quebrara... qué pasaría?, qué sería de billones de almas solitarias y desconectadas?... Aquí radica el mayor desafío de nuestras vidas. Descubrir, conectar, resistir. Cuando nuestros corazones sean puros y nuestros pensamientos sanos, seremos realmente uno, seremos capaces de reparar nuestro extremadamente frágil mundo y crear un universo de infinitas posibilidades.