Me hace gracia mirarte, sí, a ti, en rojo, sin ningún otro color, el rojo, el que realmente te pega, el rojo pasión, el rojo fuego, el rojo ira, y el rojo muerte. Por qué tiene que ser todo tan difícil?, por qué no podemos, simplemente, hacerlo como estaba destinado a ser?, no lo sé. Quizás nuestro orgullo tenga mucho que ver con esto, y quizás ésta sea la única forma de hacer las cosas...

Llamadas a traición, sin significancia pero con mucho significado, guiños, recuerdos, textos, caricias, si alguna vez los hubo, dime, dónde están ahora?, yo te lo diré, en el mismo sitio en el que estaban, entre tú y yo, cuando los huecos en los que te amoldabas perfectamente eran visibles a tus ojos...

Tú dijiste una vez que las verdaderas historias que merecen la pena, son tristes.

Quizás tengas razón, quizás estés equivocada, lo único que sé es que no debía ser así.