Todos saben que soy un homófobo de pacotilla, casi siempre digo las cosas de forma que suenan tan convincentes y reales que la gente acaba por creer que digo las cosas en serio (Aunque un 5% sea de verdad).

Pero lo de ayer fue épico, a niveles dramáticos. Primero, cenas de despedidas que trataban sobre despedidas y sobre la pérdida de los buenos (Véase el Fary, o el Police), luego las despedidas en sí mismas, horribles para mi gusto. Después un botellón en la calle Pelyao esquina Cravinas, y gayers.

Gayers everywhere, sorrounding us all the time!!!

Odio el mundo Gayer, salvo a Vichi, que no sé por qué me cae muy bien (No, no me voy a acostar contigo!!!), ayer lo vi claro, todos esos ositos pululando por ahí, y yo allí en medio, como fuera de lugar, no tenía cabida, pero supongo que eso sólo se sabe si vas, y yo fui, que no digan que al menos no lo intenté.

No me gusta despedirme, no me gusta el mundo gayer, pero cuando éste año termine, parte de mi vida terminará con él, no es bueno ni malo (Bueno, qué demonios, claro que es malo), pero me da mucha pena. Tanta que a veces, por las noches, en el camastro de mi tienda, lloro.

Sí, cuando el guerrero sólo puede pelear, entonces el hombre sólo puede llorar.

Son cosas que pasan, como el tiempo, que también pasa, y aunque no cure las heridas siempre pondrá las cosas en su sitio, incluso a mí. Sí, si no os habéis dado cuenta es un bajón. Pero no me importa, porque de entre tanta oscuridad se ve la boca de un túnel, a lo lejos, muy lejos se observa un resplandor.

Pero llevaba mucho tiempo fuera de esta corriente temporal, y me está costando mucho volver a ella, muchísimo. Una vez, alguien me dijo que era la hora de entrar en la Torre Wayreth, y que a pesar de ir acompañados durante todo el camino, a la torre tienes que entrar tú sólo.

Las pruebas que esperan en su interior son duras y a veces imposibles, pero tienes que hacerlo sólo. TÚ SOLO.

A la salida de la torre puede que encuentres a los que entraron contigo, antes de ti y después de ti, o puede que no, pero el viaje, las pruebas, tienes que hacerlas antes de irte de aquí.

Y no me gustan las despedidas, creo que las odio más que a los propios gayers...

La tristeza me embarga ahora, a las 1549, pero no pienso reprimirla, no hoy. Hoy todo lo que me ocurra me estará bien empleado, porque a partir de ahora es mi vida, y me gano lo qeu me pase. Nadie podrá controlarlo nunca más, sólo yo!!!

No estoy esperando a los gusanos, Coccoon, te echaré de menos; Sue, te echaré de menos; SIEMPRE.

Os veré al otro lado, a todos.