He asistido a muchas pérdidas esta semana, y estoy más que harto, estoy hastiado de tanto sinsentido, y en medio de la vorágine de sentimientos, he perdido mi norte, aquél que siempre ha de estar presente en todas nuestras acciones, mi Mojo. Y así no podremos llegar a ningún lado; Reposando y leyendo el otro día, di, por casualidad (Como siempre), con la solución...

Conocer cómo otros luchaban puede darnos muchas ideas respecto a lo que podríamos hacer nosotros, o no, en un campo de batalla.

La guerra cotidiana no requiere de uniformes, ni elaboradas armaduras, ni siquiera precisa armas, sólo soldados. Unos son carne de cañón, y otros, como todos vosotros, sois especiales.

Los japoneses fueron grandes conocedores del arte de la guerra, por ello es que mis palabras están sacadas del libro que escribió, durante el período Edo (En 1643), un gran Samurai sin dueño, Miyamoto Musashi, posiblemente el mejor Ronin de todos los tiempos.

En su libro, Musashi explica muchas cosas, y muy valiosas, pero debido a la ola impertérrita de tristeza que sacude La Coctelera, creo que es menester escribir esto:

En la ciencia de las artes marciales, el estado del espíritu debe seguir siendo el mismo que en la vida cotidiana. En circunstancias ordinarias, lo mismo que cuando practicáis las artes marciales, no permitáis que haya ningún cambio: Con el espíritu abierto y directo, ni tenso ni demasiado relajado, manteniendo la mente centrada de forma que no haya desequilibrio, relajad tranquilamente vuestra mente y saboread totalmente ese momento de tranquilidad, de forma que la relajación no se detenga ni siquiera un instante.

Aunque estéis tranquilos, vuestro espíritu está alerta; Aunque estéis apremiados, vuestro espíritu no está apremiado. La mente no es arrastrada por el cuerpo, y el cuerpo no es arrastrado por la mente. Poned atención a la mente, no al cuerpo. No permitáis que haya insuficiencia ni exceso en vuestra mente. Aunque superficialmente tengáis el ánimo débil, permaneced fuertes por dentro y no dejéis que otros vean vuestra mente. Esto es esencial para aquellos que son físicamente pequeños para saber cómo es ser grandes, y para aquellos que son físicamente grandes para saber cómo es ser pequeños; Tanto si sois físicamente grandes, como si sois pequeños, es esencial mantener vuestro espíritu libre de desviaciones subjetivas.

Dejad vuestro espíritu despejado y abierto, poniendo vuestro intelecto en un vasto plano. Es esencial pulir diligentemente el intelecto y el espíritu. Una vez que hayáis utilizado vuestro intelecto hasta el punto que podáis distinguir lo que es verdad y lo que no lo es en el mundo, en el que podéis decir lo que es bueno y lo que es malo, y cuando ya habéis experimentado en varios dominios y ya no podéis ser engañados en absoluto por la gente, vuestro espíritu habrá quedado imbuido del conocimiento y sabiduría del arte de la guerra.

ES IMPRESCINDIBLE DOMINAR LOS PRINCIPIOS DEL ARTE DE LA GUERRA Y APRENDER A PERMANECER COMO UN ESPÍRITU INMUTABLE INCLUSO CUANDO ESTÁIS EN EL CORAZÓN DE LA BATALLA.