Hace mucho tiempo desde la última vez. Pero he vuelto, vuelvo buscándola, vuelvo abatido, y lloroso. Me llegaron rumores de que algo iba mal.

Y llego a su cueva para descubrir que está vacía, que no está.

Según los indígenas está muy enferma, se me dispara una lágrima que surca veloz mi mejilla demostrándole a aquellos seres primitivos la verdadera naturaleza de mi visita. Entre señas y dibujos me dan una dirección en la que comienzo a caminar.

Mientras avanzo abandono mis enseres por el camino, mi corazón dice que no los necesito, que debo ir ligero si quiero encontrarla a tiempo, a tiempo...

Decidme, dioses, por qué os la lleváis?, por qué le negáis una existencia llena de peligros y dificultades, pero rebosante de amor y cariño?...

Decidme, dioses, por qué le negáis la vida?!!!

Y las piernas me urgen a moverme más deprisa, corro, necesito gritar, y grito. Las aves adormiladas levantan el vuelo ante tal súbito ataque de cólera, asustadas, como lo está mi corazón.

Sigo corriendo, apenas veo por dónde voy, las ramas me golpean la cara, y mi sangre se mezcla con mis lágrimas, me da igual, el dolor físico es el menor de mis problemas ahora, lo que de verdad me duele está en el corazón.

Pero no me paro, me duele la cara de apretar con fuerza la mandíbula, mis nudillos blancos de golpear lo que sale a mi encuentro, ya sea animal o vegetal. Me arden los pulmones, me duelen las piernas, pero creo que la huelo, puedo olerla, sí, debe estar cerca.

Corro más que nunca, las promesas no hechas, los sueños no nacidos, alimentan mis músculos, no puedo dejarla ir, no puedo dejarla ir así.

Decidme, dioses, por qué?

La tupida selva me muestra un claro en el que la noche penetra para formar una perfecta y placentera morada, hay algo en el centro, y sé lo que es, y sé que no llego a tiempo, y sé que no puedo hacer nada. Todo me recuerda aquella canción y el corazón me aprieta aún más fuerte, caigo de rodillas, no puedo respirar, no quiero respirar.

Me acerco despacio, midiendo cada paso, la veo, me arrodillo, la llamo por su nombre, no responde.

Mig'Hoo, no responde, está andando otro camino distinto, un camino que yo no podré andar con ella, se me va entre los brazos!!!

Y yo no puedo hacer nada, absolutamente nada. La impotencia me agota, me da sueño, sólo puedo acunarla, llorarla, desde aquí.

Se me va...

Por qué, dioses, no me tomáis a mí para ir con el barquero?

Esto es una especie de despedida, mis lágrimas lo incriminan, quiero irme de toda esta mierda, huir.

Pero los Espartanos no huyen, se quedan y pelean, y ello lo ha hecho. TODO EL TIEMPO. Ha luchado, ha luchado contra su cuerpo, ha luchado contra la muerte, ha luchado contra mí, pero ha luchado, nunca se ha vuelto atrás, NUNCA!!!

Por qué, dioses, se la negáis al mundo?!!!

No hay palabras de consuelo que puedan aliviarme, nada que me digáis lo hará hoy, y quizás mañana tampoco. Apenas te conocía, pero lamento esto tan profundamente que todo es insignificante a tu lado. El espacio es un lugar tan vacío sin ti...

Me siento viejo, y todo esto duele, duele perderte, duele mucho, no sé cómo expresarlo sin echarme a llorar amargamente, es la realidad.

Cómo desearía que mañana me llamaras y me dijeras que soy un tonto romántico con gran corazón, y nos riéramos de todas estas letras y lágrimas. Y la inseguridad me atenaza la garganta con unas garras de acero. Mi lustrosa corbata está empapada de recibir mis lágrimas y ha perdido su brillo, como yo he perdido mi fuego interior con tanto llanto. Es como un epitafio, y lo odio, porque no quiero que te vayas, nunca.

Ella se hizo fuerte en mi corazón, se parapetó, se construyó un castillo, y al irse, el castillo se desmorona, y donde antes hubo una magnífica estructura, a partir de mañana sólo existirán ruinas.

Llevo toda la tarde escribiendo esto, llorando y maldiciendo a todos los dioses que he podido encontrar, cada palabra me arranca un poco de mi propia vida fuera de mí, mis entrañas, mis lágrimas.

Y no quiero llorar más, no quiero hacerlo, sólo quiero recordar sus palabras, a cientos de kilómetros de mí:

CREO QUEME HAS DEVUELTO UNA VIDA QUE ME TEMO QUE PERDÍ. ME HAS DEVUELTO LA ILUSIÓN, LA SONRISA LAS GANAS DE LUCHAR TIEMBLA MUNDO!!!

Eso dijiste y me diste las gracias sin saber que todo eso lo estabas haciendo tú sola. No puedes imaginarte cómo esas palabras hicieron que me sintiera importante, es una gran luchadora.

La bauticé con ésta canción, y éste es mi regalo, no es mucho, de hecho no es nada, pero siempre te recordaré, por lo que significaste para mí aquellos días.

Me lo acaban de decir, mi llanto es incontrolable, no puedo respirar, te vas, y no puedo hacer nada, NADA. Lo siento, lo siento mucho, que Odín, padre de todos te reciba en los salones de Valhalla, que haya una gran celebración en tu recibimiento, que en nuestra próxima existencia, podamos encontrarnos.

Sólo siento rabia y pena, la vida es una puta mierda.

Ahí va la mujer más valiente que he conocido.