Espera, antes de leer lo que sigue, dale al play, no quiero crear atmósfera, sólo quiero que veas lo que oigo mientras escribo esto.

No estoy en un buen momento, así que mis palabras sonarán extrañas y disonantes, incluso floflas, pero ayer quise escribir y no podía.

No pude escribir, porque no podía dejar de llorar. Sé que eres valiente, pero yo no lo soy, nunca lo he sido, para qué nos vamos a engañar.

Y me quito el sombrero, me quito el sombrero por ti. No seré nunca más el Sombrerero que felicita los No-Cumpleaños. Porque hoy has nacido de nuevo. A las 430 recibí las primeras informaciones, mis espías confortaban mi corazón con menos de 160 caracteres.

Y yo estaba con mis cosas en la cabeza, cosas horribles, sin dormir, y tu noticia, tu nacimiento, me calmó. GRACIAS.

No sabía muy bien qué decir sobre ti, pero en el momento que he puesto mis dedos en el teclado, mis manos sabían perfectamente lo que contar. Quieren contar cómo eres. Cómo te ven. Una luchadora en el barro, obligada a sobrevivir en un mundo que parece demasiado injusto.

Recuerdo exactamente el momento en el que te conocí, y cómo nos disparábamos, sin piedad  , a bocajarro, como dos asesinos con prisas, asesinos del tiempo, de esos que cogen, disparan y se van, como si tuvieran algo más importante que hacer.

Y hemos crecido juntos como viejos amigos, aún separándonos algo más de un lustro nos hemos entendido, a veces demasiado bien. Y sin embargo hemos compartido grandes momentos en la distancia.

Eres como el casco de los barcos polares, siempre abriendo brecha. Abriendo brecha y peleando por un mundo que te pertenece, a ti más que a nadie. Porque tus ganas de vivir son contagiosas, porque tú misma eres encantadora. Porque llegaste en un momento de mi vida en el que necesitaba un héroe de verdad en el que creer.

Y apareciste tú. Ahora volverás con unos cuantos cortes, un pulmón nuevo y mucha rehabilitación por delante. Y me encantará invitarte a aquello que prometí, e intentaré hacerte reír.

Tienes a mucha gente que te quiere, y gente a la que incluso no concoes, gente que te cuida, desde la lejanía y desde la cercanía, yo sólo soy uno más, pero créeme si te digo que triunfarás en la vida. Yo confío en ti, creo en ti, y quiero tu inmediata incorporación en las filas en tres semanas, pedazo de vaga!!!

No, en serio, ENHORABUENA, es de las pocas veces que veo a la vida hacer una cosa que merezca la pena. Algo que de verdad fuera digno de verse. Te han dado otra oportunidad. Estoy complacido, mi mundo hoy es gris, muy gris, de ese gris opaco que se puede masticar, y sin embargo, tu rayo de vida, tu rayo potente se filtra por entre las brumas de mi vida, y me hace pensar que aún hay solución para todos, incluso para mí.

Siempre haces lo mismo, tus pequeños actos consiguen siempre grandes cosas.

Gracias, pequeña, gracias por vivir.