Niebla, agüilla, es lo que me ha despertado hoy. No estoy seguro de a qué hora, pero era agua, el sonido del agua. Está lloviendo, pensé, y me asomé por la ventana, pero la noche seguía en su invernal silencio.

La cosa era realmente extraña, mi cabeza zumbaba con el sonido del agua, pero no existía tal en derredor. Me senté en la cama extrañado, pensando que algo iba mal.

Seguro que es un grifo que me he dejado abierto, me levanté, me puse las zapatillas y di una vuelta por toda la planta, nada, ninguna fuga, el motor silencioso me empujaba sobre el cielo de berlin.

Pero seguía escuchando agua. Soy piscis, pero eso no debería tener ninguna relevancia. AGUA. Con los ojos cerrados no veía nada, pero escuchaba agua.

He intentado poner música, pero no he sido capaz de escucharla, he visitado la Enfermería y no han sabido qué me pasa. No hay cura para lo que tengo, el mar de mi cabeza está picado, por eso he cogido un jet pack y me he ido a ver mi tierra, la que tengo en el corazón y resuena en mi cabeza, no donde nací, sino de donde viene mi espíritu...

Y en todo el viaje, en mis cascos no dejaba de escucharse el sonido de una radio no sintonizada, el sonido de mi propia agua...