Hoy estoy descolocado, sí. He vagado por los recuerdos de mi infancia mientras redactaba mis informes para S.H.I.E.L.D. y no podía fijarme en un tema, he ido dándole vueltas y más vueltas hasta que he decidido dejar por escrito esto que estáis leyendo.

Nunca he sido alguien valiente, nunca he sabido como reaccionar ante las situaciones de la vida, pero siempre he sido sensible a los mensajes de uno de mis mejores amigos, EL MONITOR.

Da igual si es la televisión, el ordenador, pero el mundo está lleno de mensajes, es más cómodo traerlos a tu vida mediante un aparato cuadrado, pero la calle está repleta de mensajes también. Sue Richards siempre me increpa que mire a la gente fijamente y escuche sus conversaciones de forma descarada, y es que no lo puedo evitar.

Quizás eso me haya llevado a desempolvar este recuerdo que permanecía, oculto, bajo una buena capa de mielina... Es la muerte de Tassadar.

Yo era un chico tonto, retraído, regordete, que siempre estaba en mi mundo de fantasía y piruleta... Hasta que me dejaron éste juego, STARCRAFT. Lo instalé, tembloroso de no ser capaz de jugar bien, o incluso de no entender el juego.

Pero jugué, y jugué, y jugué...

Y avancé hasta llegar a la última pantalla, y a medida que pasaba pantallas, en mi interior, un adulto luchaba por sobrevivir en un mar de Zergs, Terrans y Protoss. Creo que aprendí mucho del juego, y que en parte, ahora soy así gracias a la influencia de todos estos recuerdos.

"El verdadero camino del héroe no consiste en preguntarse qué es lo qeu los demás pueden hacer por ti, sino lo que tú realmente puedes hacer por los demás"

Fuerza y honor.