Noticia extraída del periódico gratuito Qué!:

"Mentir y conseguir engañar al interlocutor se ha vuelto más difícil desde que el cerebro se ‘chiva’. La razón se encuentra en el nuevo método que investigadores de varias universidades norteamericanas –Pennsylvania, Carolina del Sur y Virginia– han encontrado para desenmascarar al mentiroso: el detector de ondas cerebrales.

A través de una resonancia magnética se descubre qué zonas del cerebro están realizando un sobreesfuerzo, ya que al mentir se hace un doble trabajo: Inhibir la verdad y fabricar la mentira. Así será más difícil creernos alguna de las más de 200 mentiras que se nos cuentan al día y que, en su mayoría, nos creemos, según Gerald Jellison, docente de la Universidad de California del Sur. El sobreesfuerzo cerebral se observa en los lóbulos frontal, temporal y límbico.

Los mentirosos tienen un cerebro diferente: La mentira compulsiva es propia de personas que cuentan con un 22 por cientomás de materia blanca –la que abarca las ramificaciones nerviosas del cerebro– que los que son honestos, según la Universidad del Sur deCalifornia, lo que les predispone para la mentira.

Se miente por cuatro tipos de razones. Las mentiras se pueden clasificar en cuatro tipos: por su contenido -emociones, logros o eventos-, por su origen -para sacar ventaja personal, por ejemplo-, por su tipo -completa, sutil o exagerada- y por su referencia -de quién se habla-.

Hay personas que detectan las mentiras...
Un estudio de la Universidad de San Francisco entre 13.000 personas sirvió para encontrar a 31 individuos capaces de detectar si alguien mentía en más de l80 por ciento de los casos que se les plantearon.

... y sus traumas infantiles les ayudan.
Lo curioso del estudio de la Universidad de San Francisco fue descubrir que el 20 por ciento de las 31 personas con una cierta habilidad para detectar mentiras habían sufrido traumas infantiles. Esta circunstancia fue la que les permitía distinguir con mayor precisión a los mentirosos.

Una buena sonrisa puede funcionar como la mejor de las “caretas”, según Paul Ekman, un investigador que se ha especializado en el estudio de la mentira a partir de los gestos de una persona. Según este experto, una mentira se puede descubrir a través de la voz, los movimientos corporales o las palabras, pero la sonrisa es la mejor de las vías. La explicación se encuentra en que se trata de un saludo convencional que “está bien visto” e interviene en la mayoría de los actos sociales. Son varios los gestos faciales que delatan a la sonrisa ‘engañosa’ de acuerdo con los estudios de Ekman, como la falta de las comunes patas de gallo junto a los ojos o de un alzamiento de las mejillas."

Cuidado con la gente que os sonría por la calle...